Realmente el enfrentarnos en la docencia es toda una aventura, la cual nos lleva a sortear una serie de obstáculos, pero también a alcanzar metas que no creíamos poder lograr. A mi me resulta muy interesante la frase que dice que aprendemos a ser maestros por ensayo y por error, porque me remite a mis inicios, hace 23 años como profesora de educación preescolar recién egresada de la normal, uno llega a las escuelas con la emoción de aplicar todo lo que nos han enseñado y de utilizar el flamante material educativo elaborado a lo largo de la carrera, pero en mi caso me encontré con una realidad totalmente distinta llegué a una escuela unitaria, adaptada al patio de una casa, sola y con 60 alumnos la mayoría llorando y sinceramente casi me pongo a llorar con ellos, como lo marca el autor me llene de ansiedad y temor y pensar y ahora que hago?, por donde comienzo?. Es realmente sorprendente de donde saca uno fuerzas e ingenio para sortear estos obstáculos y salir adelante, y tal y como se manifiesta en la lectura “con el paso del tiempo uno va corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, hasta abandonar las apariencias y ganarse la libertad como profesor, con la seguridad de uno mismo y un buen conocimiento de lo que se puede y no se puede hacer en clase” .En mi caso esta reflexión retrata fielmente mis inicios como docente y aun en la actualidad al trabajar con jóvenes de preparatoria no dejo de sentir un poco esa ansiedad, claro que no en la misma magnitud porque la experiencia a lo largo de los años me ha ayudado a adquirir ciertas habilidades y a conocer las reacciones de los alumnos cuando expongo la clase, de tal suerte que como lo he manifestado en anteriores ocasiones, para mi es una gran responsabilidad el trabajar con seres humanos a los cuales estamos formando y coincido con el autor en que no hay otro camino que “ rescatar en cada una de nuestras lecciones el valor humano del conocimiento”, obligándolos a pensar a reflexionar y a que siempre se pregunten: esto como lo puedo aplicar?, de que manera lo utilizo?, para que sirve? etc., en la medida en que nosotros como profesores los encaminemos a la reflexión , lograremos mejores resultados.
También me pareció muy importante la frase “me tengo que divertir explicándolo”, porque es cuando verdaderamente uno goza su trabajo y se siente uno realizado cuando los alumnos están a gusto y el clima dentro del aula es cordial, de respeto, de cooperación, y en mi caso siento que valió la pena el tiempo invertido en planear la clase, tratando cada día de llevarles algo nuevo, ya sea una técnica, una lectura, un chiste, un cuento, o incluso hasta una frase celebre, porque como maestros debemos innovar y tratar de que cada clase que se imparta sea diferente, con esto tendremos la atención de los alumnos y un clima apto para el aprendizaje.
Sin embargo uno se encuentra con ciertas dificultades como es el no contar con el equipo adecuado, y suficiente, la rebeldía de algunos jóvenes, las situaciones personales de otros tantos, la indiferencia de algunos, y es cuando en mi caso tal y como la marca la lectura me he querido transformar en el profesor ideal cosa que es imposible , y ahora me doy cuenta que uno tiene que hacer un alto reflexionar y reconocer nuestras debilidades y aceptarlas hasta lograr estar a gusto en nuestra clase, adaptando los contenidos de enseñanza al nivel de los alumnos y aceptando sugerencias y observaciones de los compañeros docentes. Finalmente yo al igual que el autor me siento orgullosa de ser maestra y considero que a la vez constituye un gran compromiso con la humanidad.
lunes, 10 de mayo de 2010
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